Aristóteles (3)




Aristóteles (384-322 a. C.). Famoso filósofo y hombre de pensamiento de la Antigua Grecia, cuyas ideas influenciaron considerablemente en Occidente en épocas posteriores.

«Es evidente, pues, a partir de lo dicho que fuera del universo no existe ni cabe que se genere la masa de ningún cuerpo; por consiguiente, la totalidad del mundo consta de toda la materia que le es propia; en efecto, vimos que su materia propia era el cuerpo natural y sensible.»


«La sabiduría es causa de felicidad, porque siendo una parte de la virtud total, hace al hombre dichoso por el solo hecho de poseerla.»


«La ventaja que sacarás de la filosofía será hacer sin que te lo manden, lo que otros harán por temor a las leyes.»


«La única verdad es la realidad.»


«La turbulencia de los demagogos derriba los gobiernos democráticos.»


«La salud es la justa medida entre el calor y el frío.»


«La riqueza consiste mucho más en el disfrute que en la posesión.»


«La poesía es más profunda y filosófica que la historia, porque trata de lo general frente a lo particular.»


«La noción de las causas son la clave ideal para organizar el conocimiento.»


«La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder.»


«La democracia ha surgido de la idea de que si los hombres son iguales en cualquier respecto, lo son en todos.»


«La felicidad está en los que se bastan a sí mismos.»


«La esperanza es el sueño del hombre despierto.»


«La multitud obedece más a la necesidad que a la razón, y a los castigos más que al honor.»


«La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades.»


«La mente siempre tiene razón, mientras que el apetito y la imaginación pueden equivocarse.»


«La mayoría de los hombres son malos jueces de sus propios asuntos.»

(Política III, 1280a15.)


«La música purifica las pasiones y provoca en los humanos una alegría inocente y pura.»


«Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos.»


«Es imposible, por tanto, que exista un peso infinito, y de manera semejante una levedad infinita. Y, por consiguiente, no puede haber cuerpos que tengan un peso o una levedad absolutos.»


«La amistad perfecta es la de los buenos y de aquellos que se asemejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido.»


«Es imposible que lo que en un momento dado no existe sea después eterno.»


«Es de importancia para quien desee alcanzar una certeza en su investigación, el saber dudar a tiempo.»


«Es ignorancia no saber distinguir entre lo que necesita demostración y lo que no la necesita.»


«En realidad vivir como hombre significa elegir un blanco -honor, gloria, riqueza, cultura- y apuntar hacia él con toda la conducta, pues no ordenar la vida a un fin es señal de gran necedad.»


«Hay la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver.»


«(…) es evidente que lo que se mueve en círculo no es infinito ni ilimitado, sino que tiene fin.»


«Es imposible, por tanto, desplazarse hacia un lugar al que ninguna cosa que se desplace puede llegar.»


«La magnanimidad o grandeza de ánimo, según el nombre nos lo muestra, también consiste en cosas grandes.»


«La inteligencia, sin la capacidad de aprender; es patrimonio de los que no tienen la facultad de percibir los sonidos; por ejemplo la abeja.»

(Metafísica I,1)


«La ironía es una forma de menosprecio.»


«La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía.»


«La felicidad reside en el ocio del espíritu.»


«La estabilidad de todos los regímenes se ve alterada por el poder corrosivo del tiempo.»


«Está claro, a la vez, que no existe lugar ni vacío ni tiempo fuera del primer cielo.»


«La ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal político.»


«Es un principio indiscutible que para saber mandar bien, es preciso saber obedecer.»


«Fuera de la sociedad, el hombre es una bestia o un dios.»


«La envidia es una pena que causa turbación y que se refiere a la prosperidad, mas no a la del que es indigno de ella, sino a la de un igual o semejante.»


«La dignidad no consiste en nuestros honores sino en el reconocimiento de merecer lo que tenemos.»

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