Arnaldo Amalric




Arnaldo Amalric (1160-1225). Inquisidor y legado papal francés, férreo enemigo de los cátaros en la cruzada albigense.

¡Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos!»

 

Diversas formas diferentes de pronunciarlo, las más extendidas “Dejadlos morir a todos, Dios sabrá reconocer a los suyos”, “Matadlos a todos, Dios escogerá a los suyos”.
 
Frase pronunciada el 22 de julio de 1209 por el legado papal Amalric a los soldados de Simón de Montfort tras el sitio a Béziers en la cruzada albigense contra los cátaros. Cuando los soldados preguntaron a quién debían pasar a cuchillo y a quién perdonar o apresar (la cruzada era una causa religiosa y se creía que los cristianos debían obtener el perdón) el legado papal (máxima autoridad religiosa) profirió estas palabras, enclavadas ya en la historia por su crueldad. Veinte mil personas fueron asesinadas, la mayoría campesinos, mujeres, niños y ancianos que únicamente se habían cobijado dentro de las murallas de la ciudad cansados de la penuria de la guerra. La mayoría de combatientes o habían caído o estaban ya muy pertrechados por los meses de escaramuzas y asedio. Tras la matanza el abad escribió al Papa la siguiente misiva: “Los nuestros, sin perdonar rango, sexo ni edad, han pasado por las armas a veinte mil personas. Tras una enorme matanza de enemigos, toda la ciudad ha sido saqueada y quemada: la venganza de Dios ha sido admirable”. En ella se ve la obcecación y crueldad de los actos de sangre por la fe.