Concepción Arenal (2)




Concepción Arenal (1820-1893). Escritora española, vinculada al movimiento feminista.

«Todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen.»


«El llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras.»


«El tedio puede escuchar todas las voces tentadoras, tiene camino para todos los extravíos, y no hay aberración que un momento dado no pueda servirle de espectáculo.»


«La sospecha es la combinación de la impotencia y de la perversidad humana.»


«En muchos casos hacemos cosas por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.»


«Mal halaga a su patria quien halaga sus faltas, en vez de señalarlas.»


«Lo más fácil de todo es hacer el mal; tan fácil que se hace solo.»


«Proteger el trabajo es enjugar lágrimas, consolar dolores, arrancar víctimas al vicio, al crimen y a la muerte.»


«La democracia, como la aristocracia, como todas las instituciones sociales, llama calumnias a las verdades que le dicen sus enemigos y justicia a las lisonjas de sus parciales.»


«El bello ideal de la caridad es que no haya dolor; el de la beneficencia es que no se vea.»


«La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano.»


«Las hipócritas seguridades de la caridad oficial dejan al egoísmo la ventaja de mantenerse indiferente sin parecer cruel.»


«Por desgracia son más fáciles de contar los que recuerdan los beneficios que lo que los olvidan.»


«El dolor es la dignidad de la desgracia.»


«El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acontece sino a los ociosos.»


«No hay animal tan manso que atado no se irrite.»


«Las malas leyes hallarán siempre, y contribuirán a formar, hombres peores que ellas, encargados de ejecutarlas.»


«Cuando no entendemos una cosa, es preciso declararla absurda o superior a nuestra inteligencia, y generalmente se adopta la primera determinación.»


«El bello ideal de la caridad es que no hay dolores; el de la beneficencia, que no se vean.»


«Para el espíritu, como para el cuerpo, el que limita la acción menoscaba la energía.»


«El aburrimiento es la suprema expresión de la indiferencia.»


«Casi siempre es injusticia la austera severidad, y la dulce caridad es casi siempre justicia.»


«No se sabe la fuerza moral que pierde la exhortación a un desdichado cuando se la dirige el que es dichoso.»


«Un libro, para una inteligencia que no tiene medios de juzgarlo, es una especie de tirano: sojuzga, y lo mismo puede dirigir que extraviar.»


«Son menos nocivos a la felicidad los males que el aburrimiento.»


«Si la honradez no fuera un deber, debería ser un cálculo.»


«Las cadenas se rompen con ideas y no a bayonetazos.»


«Las defensas innecesarias se convierten en ataques injustos.»


«Donde todos sirven para todo, nadie sirve para nada.»


«¿Los pobres serían lo que son, si nosotros fuéramos lo que debiéramos ser?»


«Todo lo que endurece, desmoraliza.»


«Colectividad que no sabe pensar, no puede vivir.»


«Los grandes egoístas son el plantel de los grandes malvados.»


«El error es un arma que acaba siempre por dispararse contra el que la emplea.»


«Sustituir el amor propio con el amor de los demás, es cambiar un insufrible tirano por un buen amigo.»


«La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos.»


«La compasión, buena siempre, es en muchos casos la celestial precursora de la justicia.»


«Cuanto más se dividen los obstáculos son más fáciles de vencer.»


«Entre los que son igualmente malos no hay paz si no es la impuesta por el miedo de alguno que es peor.»


«En muchos casos hacemos por vanidad o por miedo, lo que haríamos por deber.»

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