Ignacio Manuel Altamirano (2)




Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893). Escritor y político mexicano.

«La voz de la envidia es el pregón de la inferioridad del envidioso.»


«La única ternura inalterable es la que siente el perro hacia su amo. Todavía el hijo suele irritarse contra el padre; todavía el padre suele maldecir a su hijo. Sólo el perro sufre una paliza de su amo, y llora de amor por él.»


«La mujer siempre halla motivo para llamarse desgraciada.»


«La insolencia es el escudo de la desvergüenza y la fortaleza de la cobardía.»


«La ingratitud es el precio del favor inmerecido.»


«La inocencia no tiene edad.»


«La franqueza áspera produce las más de las veces odio; pero la lisonja produce desprecio siempre.»


«La envidia es un buitre que se alimenta de sus propias entrañas.»


«La envidia es una furia que se disfraza casi siempre de vieja devota.»


«La fidelidad y la gratitud son dos flores raras que se encuentran difícilmente. Sólo Dios se encarga de su cultivo; los jardineros no logran generalmente producir más que una falsificación de ellas. A veces se les confunde, por lo cual es preciso conocerlas bien. En esto se lleva el peligro que con las setas, cuando no se distingue cuales son las buenas y cuales las venenosas.»


«La envidia no tiene nunca ni la franqueza de la risa, ni el arrebato de la cólera; no tiene más que sonrisas frías y lágrimas ocultas.»


«La envidia es el cáncer del talento. No tener envidia es un privilegio de salud que debe agradecerse a los dioses más que la salud física.»


«La envidia hace sufrir al envidioso más que a los censurados la censura.»


«La envidia es una sombra que oscurece el semblante y entristece el espíritu.»


«La envidia como la ictericia se conoce en el color de los ojos y en el de la piel.»


«La diatriba es el pus de una úlcera del alma.»


«La envidia es proteiforme. Sus manifestaciones más comunes son la crítica amarga, la sátira, la diatriba, la injuria, la calumnia, la insinuación pérfida, la compasión fingida, pero su forma más peligrosa es la adulación servil.»


«La envidia es la impotencia irritada por el mérito.»


«La envidia es al mérito lo que la cobardía al valor.»


«La embriaguez de la cólera es más vergonzosa que la embriaguez del vino.»


«Observad a las prostitutas: hablan mal de todas las mujeres; observad a los malvados: hablan mal de todos los hombres. Es un triste consuelo para estas dos clases de gente.»


«Los hombres se extravían, las mujeres se pierden.»


«No es bueno jurar, hay poco mérito en hacer una cosa por cumplir un juramento.»


«Nada hay tan lastimoso como una coqueta vieja.»


«Muchas veces consigue el despecho lo que no puede conseguir la súplica.»


«Nada hay tan armonioso como el elogio que se ha merecido.»


«Nada hay tan importante como el acento de la verdad.»


«Nadie tiene más mal corazón que las viejas devotas. Y es que con rezar, creen que desquitan todo el mal que hacen. Miradlas: destrozan una reputación, odian a la juventud, [y a la belleza, dudan de la virtud] arrastran a las mujeres a la prostitución por sólo el placer de manchar la pureza y tras de cada exclamación religiosa lanzan una blasfemia o una calumnia. En su corazón no se anida más que el fanatismo. La caridad, la indulgencia y el amor son sentimientos desconocidos para ellas.»


«Nada hay que dé tanto valor como la justicia. La fuerza sólo da un valor artificial.»


«Nada hay tan lúgubre como la sonrisa de un viejo verde.»


«Los ojos, en los cuales no se refleja el cielo de la Patria, son tristes.»


«Los hombres que a todo sacan su valentía son como esa gente que tiene mala voz y que anda siempre cantando.»


«Nada hay tan vacío como un cerebro lleno de sí mismo.»


«Los fatuos son los que menos gozan de las mujeres, pero son los que más las perjudican.»


«Las mujeres son como los niños; sólo lloran por sus caídas, cuando las ven.»


«Los amigos íntimos son los que están más próximos a tornarse enemigos acérrimos.»


«Las mujeres nunca encuentran inverosímil una lisonja que se les dirige.»


«Las buenas maneras son los signos masónicos de la decencia en todo el mundo.»


«La vida es una cadena de necedades de las que no es la menor la de no querer hacerlas.»


«Los guerreros más valientes han sido siempre los hombres más llenos de cortesanía, y aún cuando hayan sido insultados, se han mostrado afables.»

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