Ignacio Manuel Altamirano (3)




Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893). Escritor y político mexicano.

«Y no disculparse del exceso cometido en la embriaguez de la cólera, es más insensato aún que cometerlo. Es el orgullo sosteniendo la estupidez.»


«Para algunos hombres que hacen gala de ser demócratas, la democracia es una camisa de fuerza.»


«¡Una burbuja de jabón! … ¡He aquí la vida de la felicidad!»


«Un buen consejo a los solteros: No hay que casarse sino con una mujer que sea bastante hermosa para no necesitar dote, o bastante rica para no necesitar belleza.»


«Para trepar sobre una roca, el reptil se arrastra; el león da un salto. Para llegar al poder, el hombre reptil comienza por humillarse; el hombre león comienza por ser altivo.»


«Para echar abajo a un león basta herirlo con una bala o con un dardo; pero una vez que un reptil se ha enredado a la punta de una roca o al tronco de un árbol, hay que arrancarlo a pedazos. En la política es lo mismo; los ministros orgullosos caen al primer tiro; culebras se pegan mucho.»


«Tácito es la indignación de la Historia contra la tiranía y el crimen.»


«¿Queréis hablar estando poseído de ira? Adoptad el acento de los grandes trágicos y no gritéis. La voz apagada es más terrible y más elegante, si esto último puede decirse.»


«Si la culebra pudiese hablar, sería el mayor calumniador del león. Los hombres reptiles por eso persiguen con su lengua a las almas superiores.»


«Sólo dos cosas hacen imposible la unión de un hombre y una mujer: el aseo y la imposibilidad física. ¿Qué valen las demás? ¿El parentesco? Por eso hay incestos; ¿el odio? Es un incentivo; ¿la virtud? Es un baluarte de papel de estraza; ¿la vigilancia? Es capaz de dar ingenio a un asno; ¿la conveniencia? No existe en el misterio; ¿la inferioridad? Por eso las duquesas se entregan a sus lacayos; ¿el terror? Nada hay más débil que una mujer intimidada.»


«Para profesar odio a una persona, es preciso, como para amarla, tenerle estimación. A los que no se estima se les desprecia simplemente.»


«Sufrir por la libertad… es marchar por un sendero de abrojos que sólo se convierte en rosas cuando uno ha pasado.»


«Sólo el amor criminal es más fuerte que el amor maternal, puesto que la adúltera abandona a sus hijos.»


«Si veis a un hombre que se enfurece contra todo el mundo, abordadle sin cuidado, es un ser inofensivo.»


«Si fueran a reproducirse en los papeles públicos, los elogios que durante la ausencia se hacen los amigos íntimos, habría duelos a muerte todos los días.»


«Por más hablador que sea un hombre, siempre, siempre se calla las nueve décimas partes de lo que piensa.»


«¡Pílades y Orestes! Vuestra amistad, como los amores de los dioses, pertenece a la fábula.»

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