San Agustín de Hipona (3)




San Agustín de Hipona (354-430). Santo de la Iglesia latina.

«Cuanto mejor es el bueno, tanto más molesto es para el malo.»


«La razón no se sometería nunca, si no se juzgase que hay ocasiones en que debe someterse.»


«No te aflijas, sino alégrate de preferir ser, aún siendo miserable.»


«El mundo no fue hecho en el tiempo, sino con el tiempo.»


«¿Qué es, pues el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si quiero explicarlo a quien me lo pide, no lo sé.»


«Equivocarse es humano, perseverar voluntariamente en el error es diabólico.»


«Una cosa es haber andado más camino y otra, haber caminado más despacio.»


«La Ley ha sido dada para que se implore la gracia; la gracia ha sido dada para que se observe la ley.»


«La oración es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre.»


«Creo para comprender, y comprendo para creer mejor.»


«Así como toda carencia es desgracia, toda desgracia es carencia.»


«Así como la verdad se produce por la medida, así la medida se produce por la verdad.»


«No hubo tiempo alguno en que no hubiese tiempo.»


«La sabiduría no es otra cosa que la medida del espíritu, es decir, la que nivela al espíritu para que no se extralimite ni se estreche.»


«No hay riqueza más peligrosa que una pobreza presuntuosa.»


«Da lo que mandas y manda lo que quieras.»


«Dios lo que más odia después del pecado es la tristeza, porque nos predispone al pecado.»


«Si somos arrastrados a Cristo, creemos sin querer; se usa entonces la violencia, no la libertad.»


«El pasado ya no es y el futuro no es todavía.»


«Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti.»


«Fuerte como la muerte es el amor.»


«El que es bueno, es libre aún cuando sea esclavo; el que es malo, es esclavo aunque sea rey.»


«El bueno será siempre libre aunque sea esclavo; el malo, será esclavo aunque sea rey.»


«Dios es paciente, porque es eterno.»


«Un amigo es la mitad del alma de una persona.»


«No vayas afuera, vuélvete a ti mismo. En el hombre interior habita la verdad.»


«Dios no encuentra sitio en nosotros para derramar su amor, porque estamos llenos de nosotros mismos.»


«Ay de mí que ni siquiera sé lo que no sé.»


«¿Quién soy yo? Hombre soy, uno de tantos.»


«Hay que hacer cosas útiles, más que cosas admirables.»


«Tema el alma su propia muerte y no la del cuerpo.»


«Nadie que obra contra su voluntad obra bien, aun siendo bueno lo que hace.»


«Donde falta la destreza supla la diligencia.»


«Existe una persecución de los impíos, que ellos ejercen contra la Iglesia de Cristo; también una persecución justa, que la Iglesia ejerce contra los impíos.»


«El precio del hombre es su voluntad.»


«Él, y sólo Él, escucha cuando nada nos responde.»


«El número de locos es tan grande, que la prudencia se ve obligada a ponerse bajo su protección.»


«La misma debilidad de Dios procede de su omnipotencia.»


«El placer de vivir sin pena bien vale la pena de vivir sin placer.»


«Para llegar al conocimiento de la verdad hay muchos caminos: el primero es la humildad, el segundo es la humildad y el tercero, la humildad.»

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