San Agustín de Hipona (4)




San Agustín de Hipona (354-430). Santo de la Iglesia latina.

«La gente suele ser curiosa por conocer las vidas ajenas y desidiosa para corregir la suya propia.»


«Nos manda algunas cosas que no podemos para que por ahí sepamos qué cosas le tenemos que pedir.»


«Quiero saber a Dios y al alma, ¿nada más? Nada más.»


«Para crear se necesitan siglos y gigantes; Para destruir, un enano y un segundo.»


«Es exigencia de nuestra mente una cierta quietud. Dios se deja ver en la soledad interior.»


«Cuando el respeto a la verdad se pasa por alto e incluso cuando sólo se relaja, todo será motivo de duda.»


«Escucha a la otra parte.»


«Roma pronuncia, cuestión acabada.»


«De lo que hayas amado, sólo cenizas quedarán.»


«Roma ha hablado, el puente está cerrado.»


«Obedece más a los que enseñan que a los que mandan.»


«Ama a los hombres y odia sus vicios.»


«Lo que hayas amado quedará, sólo cenizas el resto.»


«Fuera de la Iglesia no hay salvación.»


«No hay vicio que sea tan contrario a la Naturaleza que oscurezca toda huella de ésta.»


«Muchas veces los amigos nos pervierten al adularnos y, en cambio, los enemigos nos corrigen al insultarnos.»


«Tengamos paciencia con nosotros mismos: y que nuestra porción superior soporte el trastorno de nuestra parte inferior.»


«La paz reside en la buena voluntad.»


«De la alimentación con carne dependen los demás vicios.»


«El orgullo es la fuente de todas las enfermedades, porque es la fuente de todos los vicios.»


«Es absolutamente más sublime que todo el mundo el alma que está unida a Dios.»


«Este cuerpo, por los cinco mensajeros que llamamos sentidos, no percibe sino cosas corporales; pero las inteligibles y espirituales se perciben con la mente.»


«Cuando un hombre descubra sus faltas, dios las cubre. Cuando un hombre las esconde, dios las descubre, cuando las reconoce, dios las olvida.»


«La verdad purifica; la vanidad mancha.»


«El género humano es un mar profundamente curioso y procelosamente hinchado, e inquietamente fluido.»


«Pues, ¿Qué es entender sino vivir de un modo más brillante y perfecto de la misma luz de la mente?»


«Quien te creó sin ti, no te justifica sin ti.»


«Tus vicios son las serpientes; mata las serpientes de la injusticia, y se aumentará tu deseo de la fuente de verdad.»


«Por dos causas pecamos: o por no ver aún lo que debemos hacer, o por no hacer lo que ya vemos no se debe hacer; lo primero es mal de ignorancia; lo segundo, de flaqueza.»


«Las desgracias son las lágrimas del alma.»


«Cuando estés en Roma, compórtate como los romanos.»


«Tú no puedes ser luz para ti; no puedes, no puedes.»


«Fe es creer en lo que no se ve; y la recompensa es ver lo que uno cree.»


«Si me equivoco existo.»


«La poesía es el vino de los demonios.»


«Mi amor es mi peso; por él soy llevado adondequiera que soy llevado.»


«El buen cristiano se guardará del astrólogo y todos aquellos que hacen profecías vacías, sobre todo si aciertan. Se corre el peligro de que hayan hecho un pacto con el diablo para engañar al espíritu y confinar al hombre en el infierno.»


«Nada hallamos en el hombre más de cuerpo y alma; esto es todo hombre: espíritu y carne.»


«La religión une a los hombres en Dios.»


«Si andas enredado en pleitos, no es posible que tengas un corazón sosegado ni tranquilidad de ánimo; tus pensamientos serán tu verdugo interior.»

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