Sir Francis Bacon (2)




Sir Francis Bacon (1561-1926). Barón, vizconde y canciller inglés, afamado político, filósofo y escritor.

«Quien se niega a aplicar remedios nuevos, debe aprestarse a sufrir nuevos males, porque el tiempo es el mayor innovador.»


«Los viajes son en la juventud una parte de educación y, en la vejez, una parte de experiencia.»


«Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde.»


«… tampoco es posible descubrir las partes más remotas y profundas de cualquier ciencia, si permanecemos sólo en el nivel de la misma ciencia, y no ascendemos a una ciencia superior.»


«La propia Ciencia es poder.»

En latín: Ipsa Scientia est potestas.


«Quisiera vivir para estudiar, no estudiar para vivir.»


«Un hombre está dispuesto a creer aquello que le gustaría que fuera cierto.»


«Un joven en años puede ser viejo en horas, si no ha perdido el tiempo.»


«El hombre que se muestre solícito y cortés con un extranjero demuestra que es ciudadano del mundo.»


«Vengándose, uno iguala a su enemigo; perdonando, uno se muestra superior a él.»


«Es un extraño propósito perseguir el poder y perder la libertad.»


«Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.»


«Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral.»


«Sin la amistad, el mundo es un desierto.»


«Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.»


«Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; mas si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas.»


«Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.»


«En materia de gobierno todo cambio es sospechoso, aunque sea para mejorar.»


«El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.»


«El requisito del éxito es la prontitud en las decisiones.»


«Los cocodrilos vierten lágrimas cuando devoran a sus víctimas. He ahí su sabiduría.»


«Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas.»


«El argumento se semeja al disparo de una ballesta, es igual de efectivo dirigido a un gigante que a un enano.»


«La bajeza más vergonzosa es la adulación.»


«La belleza es como la fruta estival: fácil de corromper y de corta duración.»


«Los descubrimientos ya logrados se deben al azar y a la experiencia vulgar más que a la ciencia.»


«Los Estados son grandes máquinas que se mueven lentamente.»


«Cuando el peligro parece ligero, deja de ser ligero.»


«El papel más honroso en una conversación corresponde al que da la ocasión a ella, y luego al que la dirige y hace que se pase de un asunto a otro, pues así uno dirige la danza.»


«La muerte es el menor de todos los males.»


«La maravilla de un solo copo de nieve supera la sabiduría de un millón de meteorologistas.»


«El que no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males, porque el tiempo es el máximo innovador.»


«La envidia es el gusano roedor del mérito y de la gloria.»


«La lógica, dado el mal uso que de ella se hace, vale más para estabilizar y perpetuar los errores cimentados sobre el terreno de las ideas vulgares, que para conducir al descubrimiento de la verdad.»


«El respeto de sí mismo es, después de la religión, el principal freno de los vicios.»


«El silencio es la virtud de los locos.»


«Un hombre no es más que lo que sabe.»


«La cabeza de muchas personas de alta estatura se parece a las casas; el piso mas alto es el peor amueblado.»


«La duda: la escuela de la verdad.»


«He preferido estudiar los libros que a los hombres.»

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