Sir Francis Bacon (4)




Sir Francis Bacon (1561-1926). Barón, vizconde y canciller inglés, afamado político, filósofo y escritor.

«La poesía le da a la humanidad lo que la historia le niega.»


«Una multitud no constituye una asociación; los rostros no son más que una galería de pinturas.»


«Generalmente se encuentra en la naturaleza humana más de locura que de sabiduría.»


«Las palabras son la moneda que corrientemente se acepta en lugar de las ideas, como las monedas se aceptan en función de los valores.»


«Los estudios superficiales en filosofía pueden conducir al ateísmo.»


«La historia es la ciencia de los hechos.»


«Pensamos según nuestra naturaleza, hablamos conforme a las reglas y obramos de acuerdo con la costumbre.»


«Los hombres públicos están triplemente sometidos: al soberano de su estado, a la fama y a los negocios.»


«Poca filosofía aparta de la religión, mucha filosofía lleva de nuevo a ella.»


«Toda buena filosofía moral no es sino la sirvienta de la religión.»


«Los filósofos hacen leyes imaginarias para sociedades imaginarias, y sus discursos son como las estrellas, que dan poca luz por la altura a la que se encuentran.»


«No leas para contradecir o refutar ni para creer o dar por bueno, ni para buscar materia de conversación o de discurso, sino para considerar y ponderar lo que lees.»


«Los hijos endulzan las penas, pero hacen más amargas las desgracias; aumentan los cuidados de la vida, pero atenúan el recuerdo de la muerte.»


«Mentid para encontrar la verdad.»


«Los ensayos son meditaciones dispersas.»


«Dios no ha hecho milagros para confundir al ateísmo porque basta con su obra diaria.»


«Calumniad con audacia; siempre quedará algo.»


«Ningún pueblo abrumado de impuestos es apto para dominar.»


«Un hombre sabio se procurará más oportunidades de las que se le presentan.»


«Soy de la opinión de aquel que dijo: Mejor es vivir allí donde no hay ley de ninguna clase, que donde todo está reglamentado.»


«El dinero es como el estiércol: no es bueno a no ser que se esparza.»


«Elegir el tiempo es ahorrar tiempo.»


«Discreción en la oratoria es más que elocuencia.»


«Un hombre sabio creará más oportunidades que las que halle…»


«El amor a la patria empieza en la familia.»


«En los libros perdura la imagen del ingenio y del conocimiento de los hombres.»


«La fama es como un río que lleva a la superficie los cuerpos ligeros e hinchados, y sumerge a los pesados y sólidos.»


«La muerte abre la puerta a la buena reputación y extingue la envidia.»


«Las personas deformes y los eunucos, los viejos y los bastardos suelen ser envidiosos porque el que no puede remediar su propio estado hará lo posible por dañar el de los demás.»


«En lo que acción se refiere, el hombre no puede hacer otra cosa que aproximar o separar los cuerpos naturales; lo demás lo realiza la naturaleza.»


«Los hombres temen a la muerte como los niños tienen miedo de la oscuridad, y de la misma manera que este miedo natural de los niños es aumentado por las historias que se les cuentan, lo mismo ocurre con el otro.»


«Hay libros que pueden probarse y otros que se pueden tragar. Sólo algunos merecen ser masticados y digeridos.»


«Los hombres jóvenes son más aptos para inventar que para juzgar, para la ejecución que para el consejo, para nuevos proyectos que para dirigir negocios ya establecidos.»


«Es tan natural morir como nacer.»


«Nada hace sospechar tanto a un hombre como el saber poco.»


«Es una triste condición tener pocas cosas que desear y muchas cosas que tener y sin embargo, tal suele ser el caso de los reyes.»


«Quien no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males; porque el mayor innovador es el tiempo.»


«Las conductas, como las enfermedades, se contagian de unos a otros.»


«La fortuna lo hizo tonto, mientras que a ella la volvió hermosa.»


«Un hombre representa siete años más al día siguiente del matrimonio.»

< 1 · 2 · 3 ··· 5 >